la ceremonia de la desolación ♪
Soy como un niño perdido en la inmensa playa del universo y, mientras contemplo con espanto cómo avanzan las mareas del tiempo, mi vida cobra la forma de un castillo de arena que se me escurre entre los dedos. Se escapa sin piedad para diluirse en el olvido y nunca regresar.
"¿Qué estoy haciendo? Aquí en medio de la nada... Solo... Desperdiciando mi vida."
Es una pregunta que me hago todos los días.
Me estoy muriendo con cada día que pasa. Cada día sin poder ver su sonrisa, sin acariciar su rostro ni escuchar su voz es la nada misma con un disfraz de veinticuatro máscaras que pasan fugaces en una danza mortal, como si todas las caras fueran la misma. A veces miro el cielo oscuro, sin saber si es de noche o de día, y busco siempre la misma estrella con la esperanza de que pueda sonreírme en un inverosímil acto de piedad, prometiéndome ella y prometiéndome a mí mismo que todo va a cambiar, que vale la pena continuar. Sin embargo sigue ahí, como un pálido punto intermitente en la lejanía inalcanzable y sus latidos son de escarcha, de niebla y soledad. Entonces vuelvo la mirada a esta playa de concreto, de sueños enterrados y lamentos en el viento, y me invade la más profunda desazón a cada paso. Estoy perdido, no sé hacia donde ir. Y si lo sé, no lo recuerdo: alguien se robó mi memoria y la arrojó al mar dentro de una botella, como si quien fuera a encontrarla descubriese un gran tesoro.
Y mientras sigue lloviendo arena, en mis manos sólo quedan marcas de momentos perdidos y tinta que debió ser grandes historias y cartas de amor. ¿Hasta cuándo será así? ¿Hasta cuándo será? ¿Hasta cuándo? Aquél sueño del que me aferraba no era un sueño compartido, las necesidades son distintas y distintos los corazones. ¿Por qué duele tanto? Las olas de la rutina golpean cada vez más fuerte y van erosionando lentamente mi espíritu, otrora tan salvaje. No quiero nadar en esas aguas, tengo miedo de ahogarme y no volver a ver a mi estrella. O quizás... ¿podré viajar como ese gran Marinero de los cuentos y alcanzarte, rozando el cielo?
Soy como un sueño dormido en el silencio de su ausencia. Un beso tierno que no estremece la piel, un camino sin huellas. Maldigo a la esperanza por existir, maldigo al horizonte por hacerme caminar. No comprendo este mundo ni me comprendo a mí mismo. Ya no tengo fuerzas, ya no puedo más. Que la marea de los sueños rotos me alcance y me devore sin piedad, enterrando con mi cadáver las ilusiones del por-venir. Ya no tengo fuerzas, ya no puedo más. Esta noche muero nuevamente pero en la mañana volveré a renacer para seguir amándola con todo mi ser.
((( Duele tanto vivir,
duele siempre sin ti )))


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