“El ruido incansable de las alas, dejó un rastro de plumas.
Oscuras y brillantes
plumas negras, señalando un camino sin fin…”
Como en los sueños que dejan una sonrisa al despertar, te
miraba y me veía reflejada en la noche cálida de tus ojos, iluminados por la tan particular luz que se
enciende cuando sentís felicidad.
Qué lejanos parecen los días en que las horas eran eternas, las
noches infinitas y la semana no terminaba. Cuando la tristeza en forma de
rutina consumía la esperanza y alimentaba la distancia entre la victoria y el
Amor.
Lejos quedan las tardes
grises, de un otoño desteñido por las gotas de lluvia, que no alcanzaban
para aliviar tanto pesar que causaba la soledad. Que era aun más fría porque
estaba llena de recuerdos de un futuro que nunca habíamos tenido, de un
pasado reciente al que sin éxito
queríamos volver, donde aferrados a la idea de una futura venganza manteníamos viva
la esperanza.
“Extrañar” se volvió costumbre y éramos dos, caminando por
los costados de un camino que intentábamos unir con un puente de palabras que
nos sostenía.
Entonces el alivio llegaba, pero todo pasaba tan rápido, que
al otro día parecía parte de una fantasía, un espejismo del desierto de los días,
una ilusión de la mente cansada de perderse entre los laberintos oscuros.
Pero teníamos fé, y
los milagros suelen ocurrir en el momento justo (por eso son milagros!),entonces
algo más fuerte que el mismo orgullo, nació y creció con tanta velocidad, que
fuiste incapaz de imaginártelo.
Pero esa fue mi decisión.
El final de este capítulo es Hoy feliz.
Cada vez que me abrazas, acaricias y besas, de tanto en
tanto, yo miro la hora. Y no sé si vos te habrás dado cuenta de ese detalle. Pero
yo disfruto cada segundo que le saco al horario laboral.
Ahora son las cuatro de la tarde y te abrazo. Las seis y me despeinas, las ocho y pasamos juntos el
puente.
Y aunque no lo creas todo eso, aumenta mi felicidad…
(( Una noche como la de hoy, hace tres meses entendí que
eras la brújula de mi vida…. *TE AMO*))
~Mi~
