I
Algo dentro
de mí no estaba bien
pues me
sentía incompleto e inacabado,
sin poder
entender quien era quien
me perdí en
este juego desdichado.
Donde se me
mezclan infinitas sombras
y acechan
mil y un siluetas perversas
las razones
faltan y a la vez sobran
desparramadas
en la vieja mesa.
Esa figura
no tenía sentido:
una imagen
imposible y absurda,
deformada
por el cruento fastidio
que causa
la soledad triste y burda
de un
corazón que se siente vacío,
inmerso en
la oscuridad más profunda.
II
Llegué a creer
que todo estaba perdido,
que me
llevaría de a poco la Nada.
Pero me
despertó un dulce latido
y en mis
ojos encajó tu mirada.
¿Donde
estuviste, mi extraviado sueño?
¿Por qué no
te vi si estabas tan cerca?
Juro que te
busqué con mucho empeño…
¡ya nunca
te escapes, mi pieza terca!
Algo dentro
de mí no estaba bien
y era que
me hacías falta en el camino.
Completaste
días y noches también…
Ahora la
imagen sí tiene sentido:
el
rompecabezas forma el Edén
que siempre
existe cuando estás conmigo.
